martes, 1 de febrero de 2011

Alocuciones para uno mismo







Alocuciones para uno mismo





Verás, Mónica, deja de darle vueltas a la mente, cuando uno tiene alguna aportación importante que toque los intereses de la empresa a la que pertenece, no suele ser rechazada; así pues no devanees ni te sientas herida porque no te consideren, ¿qué les has ofrecido para fortalecer o engrandecer la Fundación?, ¿no crees que la constancia en el trabajo es el mejor de los regalos?. Ahora es el momento de trabajar, ya cosecharás tu propio vino, el que se macera paso a paso, lentamente, sin prisa ni pausa. Sigue siendo triunfal en ti misma; expande esa luz que exhala tu ser, nada de peros ni por qués; así, dichosa y feliz; que tu caminar sea firme, de construcción erguida; y ligero como el viento céfiro para que nada pueda mortificar tu ánimo. Tuviste la suerte de estar con los maestros, de aprender y declamar con ellos; no te resistas al silencio, no palidezcas a la hora de renovar tus votos; levántate, hermosa, bellísima mujer, tu presencia es esperada, hoy sí, hoy eres tú quien oficia la grandeza de la amistad sincera, de la corresponsalía, del entendimiento... Hoy te das a ti misma la oportunidad de saber quién eres.


Que no te importe la expresión de quienes piensan y actúan como seres superiores, obviando el saludo, negando la invitación, dándose la vuelta a la primera de cambio, ¡pobres ilusos! no tienen otro valor que su propia flaqueza. La sincronía del ser humano es mucho más importante. Tú practica la tuya. Porque si sabes amar, todo vendrá por añadidura.



-(Abuela, ¿de dónde sacas tanta sabiduría?, siempre me convences con tus buenos propósitos...)