RESEÑAS Y PRESENTACIONES-FUGITIVAS DEL MAR-



Breve comentario, por e-mail, de Pecellín, a Laura Olalla, antes de  ser editado el libro “Fugitivas del mar” por Ed. Pigmalión. Beturia 2013

Admirada amiga: He disfrutado mucho con tus versos. Gracias por enviármelos. Me gusta tu lenguaje, pleno de

símbolos, no siempre fáciles de entender. Con frecuencia me trae a la memoria la voz de José Antonio Zambrano, uno de mis escritores predilectos. Estoy seguro de que tu libro se ganará muchos admiradores.

Afectuosamente:

Manuel Pecellín Lancharro

4 de enero de 2013.
  • REAL ACADEMIA DE EXTREMADURA - A Fugitivas sombras, de Manuel Pellecín
  •  
    A FUGITIVAS SOMBRAS
    Reseña de Manuel Pecellín Lancharro sobre FUGITIVAS DEL MAR, de Laura Olalla
    Natural de Garlitos (1953) y residente en Madrid desde temprana edad, a Laura Olalla, que ya había obtenido otros premios literarios notables, se le concedió el Ciudad de Mérida 2000 por su poemario Laberinto de agua. Suyos son también Estirpe de gacela y En un rincón cualquiera de la casa. Con Fugitivas del mar, libro que prologa generosamente Emilio Porta y lleva un epílogo de José Iglesias Benítez, Olwid (según gusta firmar los cuadros, pues no le es ajena el arte de la pintura) insiste en sus temas habituales: evocaciones de una infancia con la poderosa figura materna, el mar como símbolo multisignificante, la dulce melancolía y, sobre todo, el culto a la palabra.
    Es sin duda esa pasión por el lenguaje poético, insistentemente requerido, lo que distingue la obra. Compuesta en versos blancos y libres, casi todos de arte mayor, se inicia y acaba con sendos apuntes en prosa . Tanto en estos como en los poemas todos, Olalla consigue hermosas imágenes, dada su bien perceptible capacidad para las metáforas: “se despeina la noche con su azote de viento” (p. 22); “… un preciso enjambre de abejas/me acorrala el tiempo en su secreto” (p. 27); “cansadas hojas/yacen en el umbral de un viejo lienzo” (p. 30); “herida la palabra/bajo redes de miedo que mutilan los labios” (p. 36) podrían ser algunos ejemplos.

    En ocasiones, el vendaval lingüístico resulta abrumador y a uno se le ocurre, como a Mairena, recordar que, por encima de los eventos consuetudinarios que suceden en la rúa, sería preferible optar por el simple lo que sucede en la calle.
    Olalla Olwid abraza con ternura los trasgos que le han tocado en suerte, dándole amoroso cobijo a tantas fugitivas sombras, según cantara el clásico en inolvidable soneto. Compartiéndolas, el lector agradece que se le facilite así identificar, acaso dar el nombre exacto, a los de cada uno.

    Laura Olalla, Fugitivas del mar. Madrid, Pigmalión/Beturia, 2013.


    COMENTARIO DE EMILIO PORTA


Querida Laura;
Antes que nada, aunque te mandaré un mail más concreto sobre lo que me pides, no puedo dejar de pasar un momento más sin trasladarte lo que pienso de tu obra. Es im-pre-sio-nan-te. El libro me ha parecido sencillamente maravilloso...y la obra pictórica, original, creativa, sorprendente. Realmente no puedo expresar con las palabras exactas lo que pienso de todo lo que has dejado en mis manos. Es un trabajo fantástico, de lo mejor que he leido. Y los cuadros...pues me has dejado casi sin palabras. El poema de la revista no me pareció tan bueno....pero esto, esto, Laura, es fuera de serie.
Un abrazo
Emilio
RESEÑA DE FUGITIVAS DEL MAR POR EL POETA MANUEL QUIROGA CLÉRIGO



Laura Olalla: “Nada soy sino delicada espuma”

 Fugitivas del mar., Edita: Pigmalion Edypro, Madrid 2013,  83 págs.

 Laura Olalla cuenta en su haber personal con ocupaciones diversas, desde Gestión Administrativa en el Ministerio de Educación hasta mantener su delicada inspiración de poeta. Pero además cuenta en su biografía el hecho de haber sido actriz de fotonovela, escritora y poeta. Es memorable su autorretrato que se ofrece como portada de su poemario titulado “Fugitivas del mar”, del cual dice Emilio Porta en el prólogo que “no es un libro sencillo. Mejor dicho, no es un libro simple. Es un libro que abre, continuamente, cauces al pensamiento y a la reflexión”.  Y, efectivamente, la autora nos hace transitar por los territorios del afecto y por las brumas de la existencia; lo hace con elegancia, con un sentido humano raramente explícito pero con el vigor y con la energía de quien ha vivido y sufrido determinados estallidos de las relaciones personales. Leemos algunos de sus versos, por ejemplo los del poema “Espuma”: Nada soy sino delicada espuma,/un sueño-acaso tacto-,sin/horizontes de vuelo, de tu vuelo”/Mírame, hoy quisiera convocarte, a abrir un jardín de insomnio/en donde duermen los oráculos”. Ante el mundo cerrado de la incomprensión, ante la violencia de los silencios, la mujer se revela y hace una confesión de sus deseos, como si el mundo fuera capaz de ahogarlos con tanta incertidumbre. Ahí está el corazón abierto de la sinceridad, el enigmático sonido de la incomprensión.

La propia autora ha escrito unas palabras para explicar este libro, de las que destacamos las siguientes:

“Creo que en casi todo texto, fuere o no poético, se reconoce un viaje; el viaje de la vida con sus logros y sus fracasos. Una continua espera que nos acerca, sobre todo en los primeros poemas, a la “Odisea” donde una madre (al igual que Penélope tejiendo un manto diurno y deshaciéndolo en la noche, para protegerse de la adversidad que la rodea en ausencia de su amado Ulises), espera el resurgir de su primogénita, perdida en la oscuridad de sí misma. Volcando en la palabra viva recuerdos infantiles, momentos de un pasado y un presente que nos evoca  –con bellísimas imágenes– (palabras éstas, surgidas de expertos lectores…) en la búsqueda de esa calle en que amarse presencial y espiritualmente. Dos grandes guerreros en lucha constante y por diferentes motivos, se despojan de sus miedos y vergüenzas sociales para dirigir sus pasos, repletos de esperanza, hacia esa unidad solidaria en pos del  reencuentro con uno mismo. Cosa que ocurre en las últimas páginas del poemario. Una fusión de amor entre madre e hija alcanza la libertad de dos almas entregadas al reconocimiento de sus propios errores, y recogidas y aceptadas en la dimensión celestial como ángeles con otra nueva vida; sin llantos, sin tristezas, sólo en la plenitud de ser concebidas  por la providencia divina.  Fugitivas del mar es una tea encendida, reflejo de nuestro tiempo, de ese tiempo pasado y presente; que rebosa la belleza del amor en cualquier océano. Acción y contemplación, dos ingredientes inseparables para que sus versos fluyan como remanso de paz y bendición para el lector”

En un precioso epílogo José Iglesias Benítez recuerda que “Laura Olalla es una poeta de palabra cálida, de voz honda, de sugerente verso, que nos lleva por ese dédalo sin minotauro que conforma su alma de mujer, su yo poético…”. Y así, sin mucho más, adentrarnos en esa poesía vitalista y conmovedora es bastante fácil, porque se nos antoja cercana, casi personal, íntima, acogedora.”Palabra desnuda” es un escueto y precioso poema que reseñamos completo: “Ebria de domingos/sostengo tu imagen,/la desnudez es/tu mayor riqueza./¿A qué altura, dime,/hay que colocarse/para hablar contigo?/Me avergüenza ser/juguete en tus manos…”. La poeta, la mujer, está intentando el diálogo, el amable artificio de la concordia, el sublime espectáculo de reiniciar el mundo, el afecto, a través de la palabra. Y eso lo viene haciendo durante versos y versos, (“Piensa en mí, pues yo soy la madrugada”). El mar, los plenilunios, el horizonte, las perdidas caricias, la esperanza revolotean en torno a versos valientes, decididos, indagados, plenos de contenido y de significado: “Me llevas la distancia al país del recuerdo,/donde siempre la vida establece sus normas”. Estamos recordando los versos sentidos, dolorosos, de Amado Nervo, la cadencia luminosa de un Juan Ramón Jiménez o la vitalidad acostumbrada de Antonio Machado. Pero además, Laura Olalla  recapacita y penetra en el mundo de la realidad (“Contrariada de besos/retiro el agua de mis pómulos./Atravesando edades/contemplo un mar en agonía”) precisamente para simular una tristeza infinita pero sin olvidar la grandeza del amor, la maravilla de un amanecer o la satisfacción de una cercanía: “Si estuvieras aquí brindándome la aurora..”.

La poesía de Laura Olalla es intensa, musical, generadora de ilusión, plena de significados, maravillada, con ese color de los sueños difícilmente imaginable en otros casos, profunda ante los artefactos solemnes que intentan edificar la soledad, concreta, armónica, amplia en sus expresiones y siempre abierta a las sensaciones que se nos transmite a través del amor, de la alegría o de la tristeza. No dejen de leer el poema titulado “La madre”, código del más puro amor, llave para despejar todas las dudas, infinito camino para la permanencia en la eternidad, completa solución para borrar el olvido: “Ven, paloma,/mis manos abrirán la libertad/de nuestros sueños”.

Manuel Quiroga Clérigo.

San Vicente de la Barquera, 9 de septiembre de 2013.

RESEÑA DE FUGITIVAS DEL MAR por EL ESCRITOR JUAN RUIZ DE TORRES

La escritura de la poesía es un misterio jamás resuelto. El poeta, un ser pensante que reacciona imprevisiblemente a los impactos exteriores o interiores, elige estructuras gramaticales, signos de puntuación, posturas emocionales, para expresar en versos -o en prosa llamada poética- su particular forma de condensar y lanzar a la posteridad su capacidad creadora.

Resulta evidente de lo anterior que, ante un mismo estímulo creador, no ya distintos poetas, sino el mismo producirá, escribirá muy distintos resultados. Gracias a ello, la poesía es polimorfa y sirve a distintos dioses en situaciones diferentes. No hay -por suerte- ninguna garantía, digo mejor, ninguna posibilidad, a no ser que se trate del peor poeta de todos los tiempos, de que dos poemas con el mismo tema, o "estímulo", de partida, tengan mucha semejanza.

Eso lleva al lector de poesía a prevenirse contra las ideas preconcebidas sobre un poeta. No importa lo que haya escrito en el pasado, está la puerta abierta para que nos dé una gran sorpresa con su nueva creación.

Este es el caso de Laura Olalla, poetisa que ya ha dado numerosas muestras de su buen hacer, y que ahora presenta un nuevo poemario, "Fugitivas del mar". Cabría haber pensado que el título que cobija los cuarenta y un poemas de "Fugitivas del mar" tendría estrecha relación con los textos. En modo alguno: el "modo poético" elegido por Laura ha sido el polisémico, de modo que deja abierta a la interpretación de cada lector el contenido de cada poema, véase cada línea. Ello quizás exaspere al lector habituado al poema directo, monosémico, pero ese es su problema: leer poesía nada tiene que ver con leer prosa. Ambos ejercicios mentales son necesarios, como lo son la gimnasia y caminar regularmente, pero sus efectos son completamente distintos.

Laura Olalla intenta de muy diversos medios a lo largo del poemario sustanciar, relacionar sus inquietudes con un esquema textual que provoque reacciones en el lector que le aproximen a aquellas. Tarea imposible si las hay, pero que el poeta tiene la obligación de asumir una vez tras otra. Por ello, quizás tenga más éxito en aquellos poemas en que la economía del lenguaje va pareja a la de los contenidos semióticos, como

Rosa que abonas lluvia en mi jardín,
qué yermo estío apresa tu silencio.
¿En que hayedo tu aljibe colmará
mi ansia, mi vergel?
("Yermo estío")

Prevemos, a la luz de lo leído en "Fugitivas del mar", una etapa aún más intensa en la poesía de Laura Olalla, seguramente menos exuberante pero desde luego aún más conductora de relámpagos cargados de energía. La polisemia está bien, pero detrás debe subyacer el hilo conductor que de seguro une a Laura Olalla con sus lectores más avisados.

Con afecto,

Juan Ruiz de Torres



PRESENTACIÓN DE ‘FUGITIVAS DEL MAR’,  DE LAURA OLALLA,  POR EL CONCEJAL DE CULTURA DE RIVAS, CURRO GARCÍA CORRALES

Centro Social Armando Rodríguez, Covibar. Rivas, 10 de octubre de 2013


Quiero en primer lugar, disculpar mi ausencia sobrevenida en este acto, a cuya protagonista, Laura Olalla, comprometí mi asistencia hace varios meses. Sucede a veces, sin embargo, que acontecimientos inesperados nos impiden cumplir con estos gratos compromisos.

Es un honor para mí, en todo caso, formar parte a través de estas palabras escritas de esta presentación literaria. Y lo es porque este acto tiene el sabor de las pequeñas grandes celebraciones, la alegría sencilla de una meta alcanzada con tanto tesón como humildad, con tanto talento como trabajo. El acto de hoy es el abrazo que le damos a Laura y que confirma nuestro reconocimiento compartido al camino que lleva andando tanto tiempo.

Quien vive en Rivas y participa de su vida cultural, sabe que Laura Olalla es una persona comprometida y generosa, que expresa con su sensibilidad una forma muy personal de lucidez. Laura forma parte de ese mosaico de gentes de Rivas que hacen de sus inquietudes personales un pálpito valiente con el que se bombea el espacio común de la ciudad. Y lo hace sin adoptar posturas artificiales, con la naturalidad que se extiende de su pasión más íntima: escribir.

Y es aquí donde quiero centrarme, porque el camino de mi relación con Laura ha sido el inverso: de conocerla por coincidir con ella en mil actos sobre la vida, de intuir esa sensibilidad, he pasado a tener la oportunidad de introducirme en su poesía, y para mí ha sido un descubrimiento muy especial.

En primer lugar, he dicho una verdad a medias que queda al descubierto para cualquiera que se acerque a su obra: la pasión más íntima, e intransferible de Laura es la escritura, sí, pero tanto como la pintura. Prueba de ello es la portada del libro, presidida por un autorretrato de la autora. Un autorretrato maravilloso.

Este detalle no es menor, porque no sólo nos revela que el torrente creativo de Laura Olalla se materializa en más de un lenguaje artístico; en su caso, es tal el grado de expresividad y el peso de su voz y su mirada propias como artista, que es difícil trazar la frontera entre la pintura y la escritura.

Sería justo decir que Laura es pintora también cuando es poeta: lo es por el sentido plástico, evocador, tan sugerente, de las imágenes que levanta con sus palabras, lo es por el trazo decidido de sus versos.

El libro que hoy presentamos, “Fugitivas del mar”, contiene una poderosa declaración de principios en el título. La idea de “huída” no sugiere sólo el deseo de marcharse o el proceso de abandonar un sitio físico, una experiencia o un estado vital. Detrás de la idea de “huir” siempre emerge, allí de donde queremos huir, o allí de donde hemos huido, la sombra desconcertante del vacío que dejamos, lo que queda de cada uno, de cada una, cuando se ha ido. El mar como referencia de inmensidad, de universo tan reconocible como ajeno a nuestro control, se convierte a lo largo de los versos de Laura Olalla en el depositario de mensajes en botellas que nunca llegaron a su destino, en el cordel infinito que va hilvanando esas ausencias. Este poemario es una caracola que nos devuelve el rumor desconocido de un mar con tantos matices en su azul como las pinceladas del autorretrato de su portada.

Hay versos en “Fugitivas del mar” de cuyo eco es imposible desprenderse. “Siempre me dejas con los brazos casi / desnudos en tu pálpito de niebla”, “Le hallo donde el viento me reclama sus formas”, “Me excede la elegancia del invierno”. El reguero de esas fugitivas es, como podéis ver, muy fecundo.

Un último apunte, que no puedo dejar de destacar y que no es casual teniendo en cuenta esa declaración de principios, esa poética concentrada en el título. El peso en la poesía de Laura de la figura materna, trenzada con una melancolía que verbaliza en un tono sereno y reflexivo, y que además de su propia motivación personal y familiar, refleja la influencia que en la obra de la autora tiene uno de los grandes poetas españoles del siglo XX, Leopoldo de Luis, quien renegaba de la palabra “patria” y reivindicaba “MATRIA” porque la madre, decía, es “de donde venimos”.

Laura Olalla nos araña el vacío de tantas ausencias al mismo tiempo que nos reconforta arrojándonos la madurez de la reconciliación con nuestro mar y nuestras huídas, las que ejecutamos, las que seguimos planeando, las que nunca nos atrevimos a hacer. Nos agita, nos conmueve, nos alienta.
Muchas gracias por este libro y mi más sincera enhorabuena.


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Mirador Literario de Covibar
Presentación del último libro de poesía de LAURA OLALLA "Fugitivas del mar"
El MIRADOR LITERARIO DE COVIBAR tiene el placer de invitarte a la presentación del último libro de poesía de LAURA OLALLA “Fugitivas del mar”.
El libro reúne poemas con una temática común: el de la relación madre-hija y “la incomunicación, el temor de los jóvenes a dejar de ser quienes creen que son, sin saberlo aún; y la continua palabrería del adulto viéndose impotente ante reacciones reales de los hijos”, en palabras de la propia autora.
Laura Olalla es miembro de la Asociación de Escritores de Rivas, y cuenta en su haber con varios premios de poesía, y cultiva también su faceta de pintora.
El libro está prologado por Emilio Porta, quien hace alusión a la doble faceta de la autora aludiendo a “su estilo personal, en parte cercano a la pintura naïf, pero más profunda, más compleja si cabe. Ella hace sus colores y sus tablas, crea sus lienzos como hace su Poesía: retratando la vida. Pero no la vida concreta, sino la vida que sea crea a través de unas percepciones sensoriales que rozan la memoria y se imbrican en los sueños”.
Acompañarán a la poeta en su presentación el Concejal de Cultura de Rivas, Curro G. Corrales, y el Presidente de Escritores de Rivas, José Guadalajara.
La presentación tendrá lugar mañana jueves 10 de octubre a las 20 horas en la Sala Miguel Hernández (primera planta) del Centro Social Covibar (junto a las piscinas de Covibar), metro Rivas Urbanizaciones. MANUEL HERNÁNDEZ.


REVISTA "RIVAS ACTUAL"
La poeta Laura Olalla presentó ayer en el Centro Social Covibar su último libro de poemas, ‘Fugitivas del mar’. En la presentación intervinieron, además de la autora, Manuel Hernández, coordinador de Cultura de Covibar; José Guadalajara, escritor y presidente de la asociación Escritores de Rivas; y Raúl Sánchez, concejal de barrio de Rivas, en representación del concejal de Cultura, Curro García Corrales.
El acto, al que acudieron varias decenas de personas, recogió los comentarios de los invitados. Guadalajara destacó el “culto a la palabra” de Laura Olalla, en su primer poema “La palabra es un monstruo con la gracia del cisne”, en el que, “según la tratemos, puede ser un haz oscuro o luminoso”. Raúl Sánchez transmitió las palabras del concejal de Cultura, quien valoró el libro como “una caracola que nos devuelve el rumor desconocido de un mar con tantos matices en su azul como las pinceladas del autorretrato de su portada pintado por la propia autora del libro”. Manuel Hernández, por su parte, suscribió las palabras del prologuista del libro, Emilio Porta, y entregó a Laura Olla una placa conmemorativa del Mirador Literario que habitualmente realiza la cooperativa Covibar.
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 RESEÑA DE FUGITIVAS DEL MAR, POR EL ESCRITOR Y POETA HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA




El MAR es un secreto que guardas en tu corazón, ya me lo contarás,
aunque sé que nunca "se acerca porque no puede".
"Es el MAR" (p.32) ... ¿quién es MAR? es el de la mano cálida que "apercibe al destino" (pg30)
el que esparce la voz "como bajel que implora". Pg. 30,31-32 vienen a ser los poemas
núcleo que atraen hacia sí la interpretación general de la obra.
Madre-hija son del MAR, pero como memoria donde el ser se halla diluido en apariencia y forma.
La sed llena el silencio de un pañuelo prófugo como la misma búsqueda de las fugitivas.




Fugitivas. Difuminadas, requieren ser nombradas, ser algo, más que sed y pañuelo prófugo.
Ser desextrañadas del mundo, ser individualizadas, expresadas
como correlación en medio de toda con-fusión: yo-tu... por el poder
de la palabra, como del arte, porque esta es su tarea, la de hacer presente
lo que Merleau-Ponty definía como "prejudicativo".
Como Cézanne, así esta diletante del color y las formas nos presenta
la materialidad de la palabra escrita para darnos la luz desde dentro,
desde esa palabra creadora que funda el ser de las fugitivas en aguas de maternidad.
Curioso es comprobar como la mujer que por naturaleza ocupa y busca permanecer
en espacios a habitar, se nos muestre aquí fugitiva, como huyendo, haciendo del adjetivo
sustantivo y del accidente sustancia y materialidad del ser.
"Fugitivas", en plural, afirmando el yo en dialogo con un tu y pronunciándose nosotras en femenino,
en la dimensión de la intencionalidad de ser, porque no es laberinto lo que "con-funde", sin salida,
sino fuga de correlaciones en trance musical a lo infinito de expresarse a sí misma en la
búsqueda de la propia identidad. No en vano había intuido Goethe que "lo eterno femenino
nos eleva a lo infinito"... como infinito es el silencio de MAR
.............................................................
"Participación mística" definía Lucien Levy Brüehl con su finura de etnólogo ese aproximarse a las
significaciones que el hombre primitivo verificaba a través de su lenguaje mítico.
Madre-hija son el yo-tu de la poeta que alza su propia historia expresada como mito.
Antes de Pro-logos y Epi-logos precisamente nos instala en el mito y como si en un cuadro
quisiera entregarnos su pintura nos enmarca su expresión poética que a veces se antoja
pintura en su vocación de colorear el ser de las cosas. Ortega con fino acierto en su mocedad nos da a entender que el marco de un cuadro se diferencia del marco de un escaparate o ventana en que las cosas aquí son vistas como sometidas a la gravitación universal mientras que en el cuadro las formas y valores lumínicos de las cosas están liberadas de la existencia. Es así como estas cosas que en sí mismas peregrinan fugitivas son por el acto creador de la palabra, "fuente del saber" y como "don de la ebriedad" es "molécula del yo" que en sueño insomne celebra en la noche el "banquete de sus nupcias".
....................................................
Cuenta una leyenda oriental que Chuang-Tsu sorprendido en tristeza junto a su cabaña, sus discípulos le interrogaban acerca del origen de su mal. El maestro les rogó que escucharan el sueño que había tenido en la noche anterior y causa y motivo de su ánimo. No otro era su problema que el de la propia identidad.
Si en el sueño había soñado ser una mariposa, por qué no podía ser Chuang-Tsu que fuera una mariposa que vivía soñando?
Así, como cuento hermoso se nos abre y cierra el poemario, como una historia contada de madre a hija, de maestra a discípula, enmarcando como si de un lienzo se tratara para ser expuesto y colgado en las paredes del MAR. Toda una vocación de pintora hecho poema por la palabra que se anuncia en azules de su propio autorretrato.
Hilario Martínez Nebreda. 


RESEÑA DE PACO DÍAZ, Galerista, Pintor y cantante.
RESEÑA DE GLORIA MARÍA MUÑOZ, Gran estrella de la canción, de voz impresionante...

    Presentación de FUGITIVAS DEL MAR, de Laura Olalla, por el Pintor Paco Díaz. Getafe- 11-03-2014- Madrid

    Querida Laura: como bien sabes, mi toma de contacto con la poesía fue con motivo del homenaje a otro poeta, VÍCTOR MANUEL MUÑOZ, que como todos recordamos, se celebró en mayo de 2013. Aquel día tú y yo recitamos parte de su obra.
    En aquellos momentos, desconocía tu faceta creadora como pintora, faceta que hace que ambos tengamos un común denominador, LA PINTURA, y a través de ella, la creación e interpretación de vivencias, trasladadas a esas tablas y a esos lienzos.
    Esto, sin duda, me hace estar en “SINTONÍA” con tu forma de entender la vida.
    Cuando me invitaste a la presentación de FUGITIVAS DEL MAR, dudé en algún momento el aceptar tu propuesta, ya que pensé que poco más que mi cariño podría aportar a este acto.
    Ahora, después de haber leído detenidamente tus poemas, he ido descubriendo en ellos, tu profunda sensibilidad y también un alto grado de expresividad.
    Me viene al recuerdo, algo que me dijo MIGUEL RECUERO, excelente pintor y gran amigo. Él decía “Lo más importante de una obra, no es sólo la buena técnica para ejecutarla, sino que el  que la mire, descubra cada día algo nuevo en ella”.
    Este ejemplo tiene vigencia en tu libro, ya que al leerlo, descubres en cada poema, percepciones personales sobre la vida, que trasladan al lector un efecto de amor y libertad, totalmente gratificantes. Sobre todo en estos momentos que nos ha tocado vivir, donde escasean, como tú sabes, estos valores. Por eso tu obra abre una puerta importante a la VIDA CON MAYÚSCULA.
    Será muy bonito que, en tu próximo libro, que seguro escribirás, te plantees seriamente, combinar tus poemas con ilustraciones hechas por ti.
    Te deseo muchísima suerte. Un abrazo. Paco Díaz. 11-03-2014

            
    Comentarios sobre  LAURA OLALLA, por la  Directora del grupo de mayores del  Centro C. Juan de la Cierva, Dña. Gloria Mª Muñoz, en la presentación de su libro “Fugitivas del Mar”. GETAFE- 11-03-2014

                Laura Olalla, mujer sutil, enigmática, sensible, luchadora, fuerte y tierna a la vez; artista polifacética, una gran showwoman a la que admiré nada más conocer. Las inflexiones, los matices, el color de su voz, alimentaron aún más el sueño de mantener viva la obra poética de mi padre, y cuando escuché sus poemas en la voz de Laura, un escalofrío recorrió mi cuerpo y di gracias al cielo por ponerla en mi camino.

                Hoy me siento orgullosa y alagada por estar junto a ti en la presentación de tu exquisita y delicada obra “Fugitivas del mar”. Si ustedes me lo permiten, recogeré un breve comentario de algunos de los autores que han leído a Laura…..

    Fugitivas del mar

                                                               PRÓLOGO
      
    Conozco a Laura Olalla Olwid desde hace ya algunos años. Años en los que hemos compartido mucho de lo que tiene de bueno esta profesión de las Letras y también alguna decepción en el camino. Porque el camino de todo artista tiene un horizonte al comienzo y una línea de llegada que, normalmente y si el artista lo es de vocación, continúa hasta el final de sus días. En ese camino el artista, el escritor, el poeta, va dejando huellas que, al mismo tiempo, conforman su identidad, hacen de su obra la referencia obligada de sus pasos. 
       Laura Olalla tiene, lleva con ella, una extensa y significativa obra poética. Y también pictórica. Pues estamos ante uno de esos casos en el que el poeta pinta y el artista, la pintora en este caso, hace Poesía. Confieso que cuando descubrí esta faceta de Laura me quedé sorprendido. No tanto por su capacidad expresiva, múltiple, sino por su estilo personal, en parte cercano a la pintura naif, pero más compleja, más profunda si cabe. Ella hace sus colores y sus tablas, crea sus lienzos como hace su Poesía: retratando la vida. Pero no la vida concreta, sino la vida que se crea a través de unas percepciones personales que rozan la memoria y se imbrican en los sueños.
       Laura Olalla ha sido, siempre, además, una escritora tenaz, que ha trabajado su vida y su obra contra viento y marea. Perteneciente, como yo, a la Asociación de Escritores y Artistas, a la que llegó de la mano de una gran amiga y poeta, que ya no se encuentra entre nosotros, Encarnación Huerta Palacios, nuestra inolvidable Encarnita, ha ganado con su obra poética varios importantes premios, entre ellos el  Premio Nacional Ciudad de Mérida, premio insignia de su tierra extremeña, tan de descubridores de tierras y universos, tan suya y de tantos amigos personales míos. También ha ganado muchos otros premios de prestigio y ha sido antologada ampliamente a nivel nacional e internacional. 
       
        Y seguimos el camino marcado por la propia historia de los escritores afincados en Madrid, aunque en mi caso haya viajado tanto fuera que me considere un escritor español y universal. En esa historia Laura y yo hemos coincidido en muchos actos y empeños, el último la pertenencia a la primera Asociación de Escritores en la Red que se ha creado legalmente en el mundo: EnR, en cuyo seno ambos tenemos nuestros blogs, nuestras páginas personales. Porque ambos, tanto ella como yo y otros compañeros, tan amantes del papel, no hemos podido dejar de dar el salto a un medio que añade, no resta y al que las generaciones futuras van a colocar en primer plano de la comunicación. 
         Pero vayamos con su libro actual, este libro que ella, con afecto infinito, me ha pedido que prologue. Y que voy a hacer con gusto para abrir el deseo de que sea leído, pues no otra es la misión de todo prólogo: abrir la ventana que lleve al interior de la obra, lo que verdaderamente importa.
        Hay que señalar, en primer lugar, que esta es la cuarta entrega de Laura Olalla en solitario, y, siguiendo lo que decía Leopoldo de Luis, intenta, como escritora, incidir en la realidad de su tiempo, discurriendo por caminos que, en parte, reflejan su vida personal, y en otra, anhelos universales compartidos en los que el amor, el dolor, la lucha y la esperanza son elementos constantes.
         Debo reconocer que tengo una debilidad por los libros cuyo título me gusta, me dicen algo. Y el título de este poemario de Laura Olalla Olwid me gusta: Fugitivas del mar. Un título que contiene dos conceptos que amo: la idea de escapar, de marcharnos de la realidad, y la idea del lugar de la huida: el mar, lo más cercano al infinito que existe en la Tierra. Lo inmenso, lo anónimo, lo inabarcable. Y también lo profundo y misterioso. Porque el mar es la suma planetaria de todos los misterios ocultos. En él nació la vida. Y en él se esconde.
         Y, sin embargo, ese mar no es solamente agua. Es tierra. Porque la poeta es muy de tierra. Ama la tierra y sus frutos. Ama lo que la puebla, lo que la convierte en un jardín y un bosque y una huerta y un lugar de estancia y vida. "El horizonte se nutre...de esta estancia coronada bajo la luz del cielo" nos dice al comienzo.  Un horizonte, en este caso, ya de cosas concretas. Cosas con las que la poeta coexiste. 
         Y, en primer lugar, la palabra, a la que la poeta llama "isla olvidada"...y, sin embargo, esa isla es en la que habita el conocimiento, la que transmite la sabiduría, la recoge y la expresa. "La palabra se abre en la fuente del saber, se orienta con la brújula del tiempo, es un fluir reposado, como un viento ligero, es un hilo de seda en manos alfareras". Pienso que estos versos del libro del que ahora hablamos ya valdrían para no cesar en la lectura que prefiguran. A mí, personalmente, me llegan de un modo que me incitan a empezar a crear esa relación mágica que todo buen lector debe tener con un libro de Poesía.
        Y hasta aquí...puedo decir, diría uno de esos conductores de concurso que dan indicios de la respuesta y podría ser así, pero no debo ni puedo quedarme en la sugerencia. Aunque tampoco explicar demasiado. Porque la Poesía no se explica, se bebe. Si, se bebe, como agua de azahar o zumo de frutas, alimentando el cuerpo y el espíritu. 
         Hay amor en los versos de este libro. Amor en sus páginas. Amor en sus poemas. Amor como tema, pero también como sustrato. No se puede escribir un buen libro si uno no ama lo que construye. Y yo veo amor de la autora detrás de cada página de Fugitivas del Mar. Amor que, además, conlleva afirmación, pues, en cada poema del libro, ella va desgranando la vida y sus anhelos, y se va desgranando a si misma ("Dejadme reposar en el camino inédito. Dejadme caminar por su desplazamiento") en un recorrido poético personal, que el lector hace universal, y eso para mi es un valor fundamental en un libro de Poesía.
         Camina, sí, camina Laura Olalla siendo ella misma fugitiva, pero yendo al encuentro: "Abandona el sujeto su yo para perpetrarse en el otro. No sabe de la ciencia que dicta el equilibrio y, sin embargo, accede". Y eso determina que la escritora no se detenga. Que, incluso a ciegas, quiera descubrir, ir más allá, acercarse al lugar donde el misterio, que es la vida, habita.
    Hay pensamiento, reflexión, en la Poesía de este libro. Y eso es, para mí, una condición básica de la Literatura. Y la Poesía, no le demos más vueltas, no es más - ni menos - que un género literario. Excelso a veces, eso sí, porque la buena Poesía necesita del ritmo, la armonía, la belleza y el conocimiento del lenguaje, la concentración y la sugerencia, saber ser en la intención. Y eso es mucho.
    Hay, en esa intención, generosidad, también. Y eso es una virtud del contenido. La forma por si sola es un adorno del vacío. Y eso no ocurre en Fugitivas del Mar. "Cuando la dignidad del Hombre se descubre a sí misma en el ángulo insonoro del cerrado mortal de los sucesos, el don de darse revierte en uno mismo". Bello postulado para un gran deseo.
    Pero la poeta sigue escapando a través de entrar a fondo en lo concreto. Así lo hace en “La camisa” y en otros muchos poemas del libro que nos hablan de cosas cercanas, cotidianas. Y, sin embargo, siempre detrás está la idea de eternidad, de asunción de la luz imposible como en los extraordinarios poemas “El mar me sueña” y “El mar se inquieta”.
    No, no voy a desgranar todo el libro, aunque tentado estoy de dejarme llevar por esa corriente que incita a la huida y, a la vez, al recogimiento. No es misión de esta apertura enseñar todas las estancias del castillo. Voy a dejar al otro caminante, al que se enfrenta al libro desde la perspectiva del lector, el descubrimiento de un libro que añade mucho a la obra poética de Laura Olalla. Y eso es lo único que hay que pedirle a un autor: que al caminar avance siempre.
    Fugitivas del Mar no es un libro sencillo. Mejor dicho, no es un libro simple. Es un libro que abre, continuamente, cauces al pensamiento y a la reflexión. Esa es la Poesía que a mi me gusta. La que dice…y dice bien. No la que se queda en mero adorno de una realidad manida y mil veces cantada. El canto de Laura Olalla aquí no es mera lírica vacía. Cuida, además, la autora, la técnica y da al libro el ritmo que toda buena obra poética debe tener. Ella que ha escrito parte de su obra en bellos versos alejandrinos, utiliza aquí el verso blanco italiano bien, con la excepción de un poema –Palabra desnuda – escrito en verso castellano.
    Laura Olalla, que también transita por la modernidad y los juegos de lenguaje, que es capaz de preguntar “si ha cambiado de número la aurora” ante una llamada invisible e imposible, nos ofrece un libro que no es un libro más. Es un poemario intenso, lleno de vida, y que arde en sus páginas de esa pasión contenida por obtener de la existencia el máximo que nunca nos da. Pero se busca.
    Ella “viene del ayer”. Pero nos entrega este hoy lleno de belleza y calidad literaria.
    Emilio Porta
    Escritor y Vicesecretario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.
     
    RECOMENZANDO
    Querido lector: estas palabras no son el final, ni siquiera son para el final… más bien deberían ser palabras para el inicio, no para introducir el texto, esas ya las ha puesto, magníficas, Emilio Porta, sino para el reinicio; palabras que animen a recomenzar la lectura, tras el conocimiento de las profundidades de las que huyen la autora y sus afectos.
    Querido lector: un libro de poesía es como un laberinto. Entramos en él y vamos perdiéndonos por los recodos del alma del poeta, de la poeta, que nos emociona, nos alegra y nos entristece, nos hace levantar los ojos al cielo de su verbo entusiasmado o nos obliga a bajar la cabeza para ver los oscuros designios de una vida rota o de una esperanza deshecha. A veces avanzamos por él, sorprendidos por un verso rutilante, y a la vuelta de la esquina, de la página, nos encontramos la belleza sobrecogedora de un pozo sin fondo que nos atrapa en sus honduras. Querido lector, acabas de salir de un laberinto.
    Y yo quiero animarte a que vuelvas. A que penetres otra vez entre sus setos, sus paredes, sus trampantojos deslumbrantes.
    Laura Olalla es una poeta de palabra cálida, de voz honda y sugerente verso, que nos lleva por ese dédalo sin minotauro que conforma su alma de mujer, su yo poético o, mejor dicho, sus “yoes” poéticos. En Fugitivas del mar los distintos personajes que le conforman su persona vienen y van, convertidos en madre, en hija, en su verdadera madre y en sus verdaderas hijas, en las recreaciones que su yo encarna sucesivamente como madre o como hija, como mujer completa siempre.
    En este libro que acabas de leer, querido lector, todos somos fugitivos. Todos acompañamos a estas “fugitivas” en una huida hacia no sabemos dónde, hacia no sabemos qué. Con un buen puñado de metáforas inquietantes, un fuego de espejos paralelos, Laura nos refleja una y mil veces sus imágenes repetidas y su yo, que es mi yo –nos aclara-, nuestro propio yo, se ve llevado y traído por un laberinto (que quizá sea de agua, como nos indica en otro de sus libros) en el que buscamos inútilmente la salida, para terminar encontrándola huyendo con ella, con ellas, fugitivas del mar, fugitivos todos de la oscuridad sin salida del mar (qué verdad de frío se palpa en sus herrumbres). Con un desatado juego de paradojas, la poeta se enfrenta y nos enfrenta a la ebriedad de la vida, a su inconstancia, a su inconsistencia, a sus mentiras y a sus trampas. Y sin embargo, después del dolor, de todo el dolor compartido, llega la resurrección y el amor a la vida que se reinicia (otra paradoja) sin haber terminado todavía. Y la huida final, el refugio en la memoria (la existencia es memoria, en afortunada cita de Emilio Porta) Y en la memoria, el origen: el principio en el final. Todo recomienza.
    José Iglesias Benítez
                                                (Profesor, Escritor, Poeta y Presidente De Beturia)


     Laura Olalla, con esa sensibilidad suya tan femenina, vuelve a renacer en este su nuevo poemario donde se escucha su palabra cálida, su voz honda y sugerente verso (en palabras de José Iglesias), para desnudar su alma de mujer y entregarnos su yo poético, tan personal e intransferible.
                Fugitivas del mar no es una huida hacia lo desconocido, no es un intento de abandono por parte de la poeta de sus compromisos con la vida y con los hombres. Muy por el contrario, este poemario es un reencuentro con lo más esencial que tiene la vida; es la búsqueda impenitente del amor llevado a lo más sublime; es, como la metáfora del mar, un regreso a las playas barridas por las fuertes y bravas olas del desamparo, donde la poeta busca y encuentra su propia resurrección en el amor, el refugio de la memoria. Este libro es un volver a empezar de nuevo en la vida de la poeta; una llamada de esperanza desde los laberintos insondables de la vida. Laura vuelve a ser aquella joven que hace algunos años, llena de esperanza y amor, nos entregó su primer libro titulado Estirpe de Gacela.      
                Pero mejor que mis torpes palabras, escuchemos la voz de la poeta.

    Ricardo Hernández Mejía:
    Antólogo, Escritor y Presidente de FAECAM (Federaciones de Asociaciones Extremeñas en Madrid/ España.
                    

    BREVES COMENTARIOS DE OTROS ESCRITORES:
    ·         enhorabuena‏
    JOSÉ LÓPEZ MARTINEZ ADEYA

    14:45
    https://col127.mail.live.com/mail/clear.gif
    Para: Olalla Olwid

    Querida Laura, gracias por el envío de "Fugitivas del mar", un libro importante en tu obra. Lo he leído con la atención que mereces, que siempre es mucha para mí. Bien lo sabes. Preciosa también la portada, con un autorretrato admirable. Aparece en él la Laura Olalla etérea y personalísima de los felices recuerdos de nuestra amistad, cuando esa amistad congelo momentos inolvidables con amigos entrañables. Gracias por la dedicatoria y un abrazo grande de Julia y mío para tí. José López Martínez.

    Breves palabras enviadas por Luis Alberto de Cuenca


    Querida Laura:
    Siento no haber podido asistir a la presentación de tu libro. Ya me había comprometido con Juan Ruiz de Torres para ir a Trovador, por lo de la plaqueta del 34 aniversario. Estoy convencido de que sería un éxito, como ya lo fue la anterior presentación, a la que asistí. El libro es magnífico.
    Un fuerte abrazo
    Juan Calderón.

    Amiga Laura::
    He disfrutado mucho con tus "fugitivas", que bien dicen de tu buen hacer como poeta. ¡Enhorabuena!  RAFAEL SOLER
    María Sangüesa García (sobre Fugitivas del mar)
    María ha escrito: "Me encanta lo que he leído de tu libro y la estupenda presentación del pasado viernes. Mi enhorabuena, querida amiga."

    Margarita ha escrito: "Felicidades Laurita, estás guapísima! Fugitivas del mar es muy bueno!"

      
    Hola Laura. Perdona, pero tuve que irme antes de que acabara. Se me juntan las cosas , y me tuve que ir a Madrid. Hubo mucha gente, así que ¡enhorabuena!
     

        
         
    2 de octubre de 2013 23:18
    Laura, extaordinario el poema, sinceramente extraordinario. Espero que lo presentes en Madrid y procuraré por todos los medios de no perderme el acto.
    Un abrazo. hasta pronto. Francisco



    Publicación original
    2 de octubre de 2013 13:13
    En mis dedos cansados /se esconde el mundo que contigo ríe/lauro de la sorpresa en nuestros ojos.
    Si estuvieras aquí.... Que no se rompa nada sino el dolor cerrado.
    Es el MAR. No se acerca/ porque no puede.Sólo/ la forma se permite. Pero iré/ a su lado, a su cárcel./ Me colgaré de lienzo en sus paredes./Seré café en su taza y silla en su despacho./Pluma en su mano. Sábana en su cama./ Me pedirá su boca /azúcar y mis labios le darán /la mejor de las mieses. /Se sentará en la silla/ y purificará mi vuelo./ Escribirá sus versos con mi alma. /Provocará la idea./Le espero en su aposento, y acaricio/ el agua. Me recorre./ Se derrama en mi cuerpo./Bebemos nuestra sed. (versos de Fugitivas del Mar)
    Laura Olalla Olwid Gracias, amigo Fenoy, por tu presencia en la Casa de Extremadura; porque te gustara mis Fugitivas y por tu generoso obsequio. No sé cuándo podré leerlo, pero seguro que lo haré. Un cordial abrazo.
    Francisco Fenoy Rodríguez ha comentado un enlace que ha compartido.
    Francisco ha escrito: "Gracias a ti Laura, por llenarnos una tarde con tu poemario todo ternura."


    Carta original de la Presidenta del Aula de Literatura, Dña. Isabel Diez Serrano, del Ateneo Escurialense( San Lorenzo de El Escorial); tras la presentación de "Fugitivas del Mar" de la escritora,
    poeta y pintora Laura Olalla Olwid, el 08 de abril de 2014

     


     

     

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